Introducción
Los Scones de Yogurt son una variante deliciosa de los scones ingleses de siempre, con una textura esponjosa y suave que se consigue gracias a la humedad que aporta el yogur. Funcionan igual de bien para un desayuno rápido, para una merienda tranquila o como acompañamiento del té de la tarde.
Es una receta amable para quien empieza: ingredientes sencillos y proceso corto. Solo hay que cuidar dos cosas: trabajar la mantequilla con las yemas de los dedos hasta lograr una textura arenosa, y no amasar la masa en exceso. Ahí se decide si los scones salen tiernos o duros. El resultado se disfruta tibio, con mermelada, mantequilla o clotted cream.
Ingredientes
- Harina (3 tazas)
- Huevos (2 unidades)
- Yogur natural (3/4 de taza)
- Mantequilla (3/4 de taza, a temperatura ambiente)
- Azúcar (1 cucharada)
- Levadura en polvo (2 cucharadas y media)
- Agua fría (3 cucharadas)
- Sal (una pizca)
La receta trabaja con harina de repostería, que ayuda a que la masa quede tierna. Los huevos aportan estructura y un toque dorado, el yogur natural da humedad y suavidad, y la mantequilla, a temperatura ambiente, es clave para la textura arenosa. La levadura en polvo hace que los scones suban y queden ligeros, y el agua fría une la masa sin trabajarla de más.
Necesitarás un bol grande, otro más pequeño, una cuchara o espátula, un rodillo, un cortador redondo de aproximadamente 4 cm y una bandeja con papel de hornear.
Tiempo de horneado de los Scones de Yogurt
El horneado de estos Scones de Yogurt es corto: unos 12 minutos, o hasta que estén dorados, en un horno precalentado a aproximadamente 180°C, con calor por arriba y por abajo. Es importante no abrir el horno durante la cocción, para que no pierdan aire y queden esponjosos.
El resto del trabajo es mezcla y formado, sin reposos ni levados largos: la masa se mezcla solo hasta que se integra, se estira hasta un grosor de aproximadamente 2.5 cm, se corta y va directa a la bandeja. Una vez fuera del horno, déjalos enfriar ligeramente antes de servir, porque se disfrutan mejor tibios.
Paso a paso
Paso 1: Prepara el horno y la bandeja
Antes de tocar la masa, precalienta el horno a temperatura media, aproximadamente 180°C, con calor por arriba y por abajo. Forra una bandeja con papel de hornear, para que los scones no se peguen. Con el horno listo desde el inicio, el horneado será uniforme.
Paso 2: Mezcla los ingredientes secos
En un bol grande, tamiza y mezcla la harina, el azúcar, la sal y la levadura en polvo. Tamizar evita grumos y asegura que la levadura se distribuya de manera uniforme, para que todos los scones suban por igual.
Paso 3: Incorpora la mantequilla
Añade la mantequilla a temperatura ambiente a la mezcla de harina y, usando las yemas de los dedos, desmenúzala hasta obtener una textura arenosa, parecida a migas de pan gruesas. Ese punto arenoso es esencial: de él sale la estructura hojaldrada que caracteriza a unos buenos scones.
Paso 4: Mezcla los ingredientes húmedos
En un recipiente aparte, bate un huevo y mézclalo con el yogur y las cucharadas de agua fría. El agua ayuda a suavizar la masa sin necesidad de amasarla demasiado, y la mezcla aporta la humedad justa para que se integre sin volverse dura.
Paso 5: Forma la masa sin trabajarla de más
Incorpora los ingredientes húmedos a la mezcla de harina y mantequilla. Remueve suavemente con una cuchara o espátula hasta que la masa se integre. Evita amasar demasiado: ese es el secreto para que los scones queden tiernos y esponjosos, no duros.
Paso 6: Extiende y corta la masa
Enharina ligeramente una superficie limpia y coloca la masa. Con un rodillo, estírala hasta obtener un grosor de aproximadamente 2.5 cm. Con un cortador redondo de aproximadamente 4 cm de diámetro, corta los scones y colócalos en la bandeja preparada, dejando un pequeño espacio entre ellos. Pinta la superficie con yema de huevo para que se doren uniformemente.
Paso 7: Hornea sin abrir el horno
Introduce la bandeja en el horno y hornea durante unos 12 minutos, o hasta que los scones estén dorados. No abras el horno durante la cocción, para que no pierdan aire y queden esponjosos. Al final del tiempo, deberían estar ligeramente dorados y esponjosos al tacto.
Paso 8: Deja enfriar ligeramente y sirve
Saca los scones del horno y deja que se enfríen ligeramente antes de servir. Se disfrutan mejor tibios, con mermelada, mantequilla o, para una experiencia auténticamente inglesa, clotted cream, junto a una taza de té o café.

Errores comunes
El error que más scones arruina es amasar la masa en exceso. Hay que remover solo hasta que la masa se una: trabajarla más da un scone duro en lugar de tierno.
El segundo fallo está en la mantequilla. Debe estar a temperatura ambiente, pero no derretida: demasiado fría cuesta incorporarla, y demasiado caliente se funde y no se consigue la textura arenosa de migas gruesas.
También es frecuente usar agua que no esté fría. El agua fría ayuda a mantener la mantequilla en su estado y a lograr la textura hojaldrada; si está caliente, los scones quedarán duros.
Y dos errores de horno: meterlos sin precalentar bien a 180°C, y abrir la puerta durante la cocción, que les hace perder aire a mitad de camino.
Consejos para conservarlo
Los scones se pueden almacenar en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante un día o dos. Es su ventana ideal si vas a consumirlos pronto, sin necesidad de nevera.
Para conservarlos por más tiempo, congélalos: envuélvelos individualmente en papel de aluminio y colócalos en una bolsa hermética. Así pueden congelarse por hasta un mes.
Para descongelarlos, déjalos a temperatura ambiente durante unas horas y caliéntalos brevemente en el horno a 180°C durante 5-7 minutos. Ese golpe corto de horno les devuelve la textura esponjosa y el sabor fresco.
Conclusión
Los Scones de Yogurt combinan una masa sencilla con dos o tres gestos técnicos que lo cambian todo: la mantequilla desmenuzada con las yemas de los dedos, la masa mezclada sin exceso y un horno bien caliente a 180°C. Con eso, en unos 12 minutos de horneado tendrás scones esponjosos, ligeramente dorados y listos para la mermelada. Una receta para repetir en desayunos y meriendas.
Preguntas frecuentes
¿A qué temperatura y cuánto tiempo se hornean los scones?
A aproximadamente 180°C, con el horno precalentado, durante unos 12 minutos o hasta que estén dorados. No abras el horno durante la cocción, para que no pierdan aire y queden esponjosos.
¿Cómo debe estar la mantequilla, fría o a temperatura ambiente?
A temperatura ambiente, pero no derretida. La receta usa 3/4 de taza de mantequilla a temperatura ambiente, que se desmenuza con las yemas de los dedos hasta lograr una textura arenosa parecida a migas de pan gruesas.
¿Por qué no hay que amasar la masa de los scones?
Porque amasar en exceso endurece el resultado. La masa solo debe mezclarse, con cuchara o espátula, hasta que los ingredientes estén integrados y la masa unida. Ese es el secreto de unos scones tiernos y esponjosos.
¿Cuánto tiempo se conservan los Scones de Yogurt?
En un recipiente hermético a temperatura ambiente, un día o dos. Congelados, envueltos individualmente en papel de aluminio y en una bolsa hermética, hasta un mes. Para servirlos, descongélalos unas horas a temperatura ambiente y caliéntalos 5-7 minutos al horno a 180°C.





