Introducción
La Tarta salada de calabacín es una de esas recetas que resuelven una comida sin complicarte la vida. Combina el sabor fresco y suave del calabacín con la cremosidad del requesón y el queso rallado, todo sobre una masa casera crujiente que se hace con ingredientes muy básicos. Es perfecta para una cena ligera o un almuerzo informal, y luce especialmente bien cuando los calabacines están en su mejor momento.
Otra de sus grandes ventajas es que se puede preparar con anticipación y tenerla lista en el refrigerador, así que es una aliada para días con invitados o para organizar la semana. La masa se trabaja en minutos, el relleno se cocina primero en la sartén para que el calabacín pierda parte de su agua, y el horno hace el resto. El resultado: una tarta dorada, firme al corte y con un relleno cremoso.
Ingredientes
- 250 g de harina 00
- 120 g de mantequilla fría
- 1 huevo
- 1 pizca de sal
- 4 calabacines
- 100 g de queso rallado
- 150 g de requesón
- 1 cebolla pequeña
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta
Cada ingrediente cumple una función clara. La harina 00 y la mantequilla bien fría son la base de una masa crujiente y homogénea, mientras que el huevo y la pizca de sal le dan estructura y sabor. Los calabacines, cortados en rodajas finas, aportan frescura y textura. El requesón y el queso rallado forman el relleno cremoso, con un punto de sabor más intenso. La cebolla, sofreída en aceite de oliva, suma un toque dulce que redondea el conjunto, y la sal y la pimienta realzan todos los sabores.
Ten a mano un bol grande, un rodillo, un molde para tarta, una sartén y un tenedor para pinchar el fondo de la masa.
Tiempos y temperaturas de la Tarta salada de calabacín
La organización es sencilla si respetas tres momentos clave. Primero, la masa necesita un reposo de 30 minutos en el refrigerador: ese frío mantiene la mantequilla en su sitio y es lo que garantiza una base crujiente después del horneado. Mientras la masa reposa, aprovecha para cocinar la cebolla y los calabacines en la sartén durante unos 10 minutos a fuego medio, hasta que estén tiernos.
El horneado se hace con el horno precalentado a 180 °C, durante unos 30-35 minutos, hasta que la tarta esté dorada y la masa crujiente. Al sacarla, déjala enfriar un poco antes de desmoldarla: con ese breve reposo la masa se asienta, queda más firme y se corta mucho mejor.
Paso a paso
Paso 1: Prepara la masa
Coloca la harina 00 en un bol grande y añade la mantequilla fría cortada en trocitos. Incorpora el huevo y la pizca de sal, y mezcla todo con las manos hasta obtener una masa homogénea. Envuélvela en film transparente y déjala reposar en el refrigerador durante 30 minutos. No te saltes este reposo: es importante para que la mantequilla se mantenga fría y la masa quede más crujiente al hornear.
Paso 2: Cocina la cebolla y los calabacines
Mientras la masa reposa, lava los calabacines y córtalos en rodajas finas. Calienta un poco de aceite de oliva virgen extra en una sartén y sofríe la cebolla pequeña cortada en juliana. Cuando esté transparente, añade los calabacines y sazona con sal y pimienta. Cocina la mezcla durante unos 10 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que los calabacines estén tiernos. Este paso es crucial: así pierden parte de su agua y la tarta no queda demasiado húmeda.
Paso 3: Mezcla el requesón con el queso
En un bol, mezcla el requesón con el queso rallado, sal y pimienta. Esta será la capa cremosa de la tarta, así que revuelve bien hasta que todos los ingredientes queden perfectamente integrados y la mezcla sea uniforme.
Paso 4: Monta la tarta
Estira la masa sobre una superficie enharinada hasta que tenga el tamaño necesario para forrar el molde. Forra el molde con cuidado, ajustándola bien y sin dejar burbujas de aire. Pincha el fondo con un tenedor para evitar que se forme una capa de aire durante el horneado. Vierte la mezcla de requesón y queso sobre la masa y extiéndela de manera uniforme. Encima, reparte los calabacines cocidos, distribuyéndolos por toda la superficie.
Paso 5: Hornea la tarta
Precalienta el horno a 180 °C. Coloca el molde en la bandeja del horno y hornea durante unos 30-35 minutos, o hasta que la tarta esté dorada y la masa crujiente. Vigílala durante el horneado para asegurarte de que no se queme. Cuando esté lista, retírala del horno y déjala enfriar un poco antes de desmoldarla y servirla.

Errores comunes
El error más frecuente es trabajar la masa con la mantequilla blanda o saltarse el reposo en frío: sin mantequilla fría, la base pierde su textura crujiente. El segundo error es montar el calabacín crudo o recién cortado; si no se cocina antes en la sartén, soltará su agua dentro de la tarta y el resultado quedará húmedo y blando.
También es fácil fallar al forrar el molde: si quedan burbujas de aire o no pinchas el fondo con el tenedor, la masa puede inflarse de forma irregular en el horno. Y no la desmoldes nada más salir del horno; si la cortas demasiado caliente, la masa aún no está firme y las porciones se desarman.
Por último, no te pases con el horneado: debe quedar dorada y crujiente, pero si se oscurece en exceso, la masa se reseca.
Consejos para conservarlo
La tarta se conserva en el refrigerador durante 2-3 días, guardada en un recipiente hermético. Para calentarla, llévala al horno a 180 °C durante unos 10-15 minutos, o hasta que esté caliente y la masa haya recuperado su punto crujiente.
También se puede congelar en porciones individuales, una opción práctica para tener una comida resuelta. Para descongelar una porción, déjala a temperatura ambiente durante unas horas antes de calentarla en el horno.
Conclusión
La Tarta salada de calabacín reúne todo lo que se le pide a una receta casera: ingredientes sencillos, un procedimiento claro y un resultado que gusta a todos. La masa crujiente, el relleno cremoso de requesón y queso y el calabacín bien cocinado forman un equilibrio que funciona tanto en una cena ligera como en un almuerzo compartido. Con los tiempos bien respetados, es una tarta que sale bien a la primera.
Preguntas frecuentes
¿Puedo preparar la tarta con anticipación?
Sí. Es una receta que se puede preparar con anticipación y guardar en el refrigerador, así que es perfecta para tener una comida lista con antelación. Al momento de servir, caliéntala en el horno a 180 °C durante unos 10-15 minutos para que recupere el crujiente.
¿Por qué hay que cocinar el calabacín antes de montar la tarta?
Porque el calabacín contiene mucha agua. Al cocinarlo unos 10 minutos en la sartén con la cebolla, pierde parte de esa agua y llega tierno al horno, lo que evita que la tarta quede demasiado húmeda.
¿Cuánto tiempo se conserva en el refrigerador?
Se conserva de 2 a 3 días en un recipiente hermético. También puedes congelarla en porciones individuales y descongelar cada porción a temperatura ambiente durante unas horas antes de calentarla en el horno.
¿A qué temperatura y cuánto tiempo se hornea?
Se hornea a 180 °C durante unos 30-35 minutos, hasta que esté dorada y la masa esté crujiente. Conviene vigilarla al final del horneado para que no se queme.





